Soy
uno que observa,
uno
que devorará tu alma confiada,
soy
uno que baila en la quietud,
que
te acecha, inalcanzable,
inexistente,
a efectos prácticos.
¡Mirad!
¡Todos!
¡Ha
desaparecido!
¡Allí
vuelve otra vez¡
Amarga,
como la vida misma,
dulce,
como el beso de la muerte,
preciosa,
como el alma que dormita en las botellas.
Y al
final, tras todo este tiempo,
olvidada...
¡Condenacion!
Sariel
Rofocale

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