jueves, 8 de diciembre de 2016

Gritos



(La… La…La…)
Iggy Pop
Esta espantosa y culpable prisión
La ha amoblado el camino con miles de lugares comunes,
Las mismas palabras,
Aburridos destinos,
Pasajes de infamia
Que reverberan, calientes y obligatorios,
En una falta de significados y sentido que apabulla, pero no ahorca.

Podría haber sido poeta,
Un genio, un bastardo enloquecido…
Resta de mí, un pobre diablo;
Bailoteando su fracaso en el ritmo tropicaloso y hediondo
De este rebaño miserable.
Al fondo del vaso, solo queda la opción de la derrota, que no es opción
Ni es practicable.
Aferrarse, con mano impía,
A las cuerdas de la melodía que nunca he tenido,
Y entre las voces, falsamente inocentes,
Saltar por la ventana
Solo para ver qué pasa.
Retorcer, rebuscar, en la entraña; plena de asco y hastío;
Una verdad que por fin me libere… Partir,
De nuevo; y enterrarme por fin en el olvido…


Sariel Rofocale

Three Automatic Mode


I
Un extraño en paisajes conocidos,
Don nadie familiar, perdido en el laberinto,
Que asoma cauteloso, la mirada en las esquinas,
Que se cubre las espaldas. Y busca,
En el estruendo y la cacofonía,
Un rincón de silencios escondidos,
Donde tararear sus recuerdos y maldiciones sin prisa.
II
Hay conclusiones que se escabullen,
De la más desesperada de las búsquedas,
Para la muerte no hay escape alguno,
Pero todo el mundo anhela, en mayor o menor medida
Su caricia solitaria, (Cualquier tipo de caricia)
Aunque haya rasguños espantados, en la piel de la memoria,
Apostamos, contra estos ritmos avejentados, las escasas monedas rotas que nos dejó el destino.
III
Tras unos pasos resecos y viejos, dejé arrastrar los pedazos de mi alma,
Para hallar papeles escasos y calles ciegas,
Con la excusa de un placer abaratado por la ausencia,
Me dejé enredar en la mentira,
De una piel que sabía a otros. Decir que he escarmentado…
Sería una falacia innombrable;  tras la mirada en el reflejo
Solo encontré una nada inmisericorde

Sariel Rofocale



miércoles, 7 de diciembre de 2016

Untitled Passenger





Bajo la tierra todos somos pasajeros,
viajando en una lágrima
hecha de miedo;
durmiendo la pesadilla de la ciudad que nos desprecia...

- ¿Susceptible la ramera eh?- murmura la llovizna en mi rostro.

Entre la riada, sus burbujas, las piedras que arrastra, 
nos encadena el tedio a las viejas tristezas.
Cuesta, cuesta agradecer con otra cosa que insultos, 
cuando el alma lastimada, 
con arena y barro en la mirada,
eleva al infinito este intento de suspiro.
Todo cuento malogrado es una bofetada oscura, y ni un lamento podemos forjar
por aquellos versos caídos,
en la desgracia del suelo desde la mesa de todas las fantasías.

Nos agobia una rabia infame, 
un descontento que se desboca incontrolable a cada instante, 
quizá, es por que pasajeros al fin y al cabo, 
en la demencial carrera a la muerte,
buscamos con afán una pausa, cualquier ridicula parada en la que rehacernos...

Sariel Rofocale


jueves, 1 de diciembre de 2016

Mixtli (Nube Oscura)




No hay voz oscura en la que no te lamentes,
ni culpa probable que hayas de evitar.
Fue tu destino, atestiguar la barbarie,
el fin del mundo y la derrota de toda esperanza...
Llamadme Mixtli, dijiste,
por que traigo muerte y desgracia...
Hoy solo eres polvo,
y ni la memoria del eco de tus pasos queda.

Que oscuro sino, querido fantasma,
vivir con los ojos abiertos del primer al ultimo día de tu vida,
solo para ver mejor, con mas claridad,
como hombres y mujeres desgracian sus vidas,
mienten roban y atesoran dramaturgias vanas,
de haberlo sabido, triste escriba de los caídos aztecatl,
de seguro habrías corrido en tu niñez, presuroso, hacia la próxima guirnalda florida...

A veces sueño con tu ojo cubierto por un topacio,
y te has vuelto un amado amigo en las ruinas de mi desmemoriada fantasía,
a veces espero, con tu valor,
poder también afrontar mi día,
con la conciencia amarga y una mueca de desprecio,
y no gritar ni llorar, sumido en mis recuerdos,
cuando las llamas toquen mi desvencijada y envilecida carne.

¡Salud!Amigo escriba.. ¡Taistelaiche de tus derrotas, como lo soy de las mías!

Sariel Rofocale

Nota acerca de los terminos en cursiva

Mixtli, Aztecatl,  vocablos aztecas, según Gary Jennings (Azteca-1980)  el primero significa Nube Oscura, el segundo es un vocablo raramente usada por los mexicas para describirse a sí mismos, deriva de la palabra aztateca, que significa 'procedente de Aztatlán

Taistelaiche: Vocablo gaelico, Narrador de Historias.

Bitter Bastards



How do we sleep while our beds are burning
Midnigth Oil

Tantas historias incontables,
rescatadas de la ceniza y la brisa por nuestras manos culpables.
Tantas presencias, amigos, tantos hermanos que sepultó el olvido.

Tantas lágrimas, a diestra y siniestra, en tumbas olvidadas por mis dedos,
tantas promesas rotas, caminatas  en las noches de invierno.
Como es que dormimos, cretinos y amargos,
salados y huecos como el filo del colmillo, como hienas, merodeando los caminos de los simples, los alegres,
los que ríen y tienen motivos.

¿Pero cómo podemos bailar, si nuestras camas arden?
como podemos soñar, empantanados en el miasma de la nostalgia,
atascados por la facilidad del  pasado y el miedo a un futuro solitario?
dime, poeta, como se repara un alma, perdida entre nubes de tabaco y decadencia,
como se recupera un tiempo que nos estalla en las manos,
dejando un rastro adolorido en la carne de los que una vez fuimos, volamos,
y hoy cavamos nuestras tumbas con empeño?

Mas, a quien le importa?
Persistimos, porque es ese nuestro destino,
enamorados del dolor, rodamos a un abismo cada vez más ancho y libre,
donde de una lagrima se salte a una risa,
por inoportuna que sea,
entre cuentas, deberes, entre copas rotas y cigarrillos vaciados,
con cierto ritmo, sonido,
desesperado, continuo, que nos eleva al sitial desde el que regimos solitarios
el dominio de nuestra piel carcomida.

Quien reconoce, después de todo la imagen en el espejo?
los hay que ríen, bien por ellos,
nosotros, los amargos,
los que tuvimos un nombre enterrado bajo el peso inamovible del tiempo,
nosotros, los bastardos, los poetas sin futuro,
los que fracasamos a gritos y escondemos lo que nos resta de alma,
yendo por ahí, con el corazón en la mano...
Nosotros seguimos vivos!
Aunque nos pese!

Saludando con una sonrisa torcida un amanecer lleno de mentiras,
que ilumina sin cesar esta muchedumbre de muertos en vida,
nosotros cantamos,
a esta legión de torpes ovejas, inocentes, perdurables,
historias que hablan de fuego y reflejos rotos,
de sangre rodando por la frente de los que se han rendido,
de maravilla, de terror y hastío,
nosotros los amargos gritamos,
mientras nos quede aliento, amparados por la mano amable del padre de los fallidos,
!Que este mundo es solo un sueño¡
!Y que mientras reímos, lloramos¡

Sariel Rofocale

Una última canción



Soy uno que escribe,
Un prescindible. Un comodín en la baraja del mundo,
Inconforme con la mano en la que ha salido.

Y, muero poco a poco, junto con las canciones que me niega la prisa,
Junto con la alegría, que se desentiende de mí, de mi carne.
Substituto mediocre de la armonía,
A duras penas  “Sassenach” corrompido y vacilante,
Esclavo de penas ajenas y alegrías polvorientas.

Soy, uno que vaga, inconforme, inexacto,
Un verso mal garrapateado en una servilleta que se robó el viento de noviembre,
Una gota de saliva, desperdiciada en el desierto.
Esta especie de payaso de temporada,
Siempre hambriento, siempre sediento,
Plantado en la mitad del camino esperando por un rayo que le parta.
No tiene sentido…

Este sonido que se apaga,
Esta quietud que nada oculta y a ninguna parte lleva,
Esta cancioncilla avejentada, usada sin piedad por cuanta piel le ha venido en gana,
Y después arrojada sin dudar al fin del camino, a la vera de los dioses oscuros que me hicieron posible.
Un sueño que no acaba de llegar,
Una meta perdida en el laberinto, una guadaña oxidada, perdiendo siempre en cada intento,
Pero intentándolo igual.

Soy, la última canción que se escuchara de mi historia,
Un episodio rebuscado, violento y predecible, una voz que  tiembla,  aterida…
Que emprende viaje, valiente, cobarde, perdida, fracasando en cada esquina,
Hacia la redención o el olvido,
Pero que nunca llega al final del camino…


Sariel Rofocale

Al inicio...





Y bien, aquí estamos, empezando de nuevo a reconstruir lo que la galerna dejo hecho pedazos, sin ruta, sin mapa, y a duras penas con un nombre legible en el papel que el tumulto no logro arrancarnos de las manos. Lo que me lleva a recordar, así, sin ton ni son, aquella viñeta gloriosa de Quino, en la ocasión en la que Mafalda presenta a la joven Libertad a su grupo de amigos. La escena mas divertida del asunto es cuando Libertad le dice a Felipe, "No se si voy a estar bien con vos, a mi me gusta la gente simple". Me agrada el contexto, sobre todo después del dolor de cabeza monumental que dejo el intentar (Por que lo he intentado) abarcar el vademécum de normativas y formas correctas que implica mantener el derecho a publicar en este lugar.

No hay problema con eso, me gustan los retos, así que no andaré importunando a nadie, y guardare la rebeldía para causas menos pavotas (Otra vez Quino). Decía, me gustan las cosas simples, aborrezco la rima que no nazca del sentimiento y mis sentimientos jamas se mueven con rimas, normalmente escribo a exabruptos, rozando el limite de lo lingüisticamente correcto, a duras penas legible, y con la academia siempre he mantenido neutralidad armada. Reconstruir un texto es para mi un crimen capital, contar sílabas se me hace plástico y poco sincero, las mas de las veces cuando escribo, de mi asalto al papel en blanco resulta una quimera grotesca, un bodrio fantástico y poco probable, que os hará reír, u os causara espanto, ni pido perdón ni aborrezco estos engendros, son tan míos como el aire y vaya, si el aire tiene mensajes extraños. Tengo, y eso me causa ya varios problemas, la extraña costumbre de balbucear, tanto en la vida diaria como en mis cuentos y en mis versos extraños, una que otra palabreja non hispánica, que se le queda a uno pegado de tanto vagar por la vida. Me gusta hacer de mis frases una torre de babel, así que habrá que tener cuidado con ello. Pero va, presentación. Manía esta la de presentarse, pero entiendo que nadie es vidente y hay que aflojar la mandíbula y expresarse, aunque describirse a uno mismo sea una cosa aterradora. Me llaman Sariel, punto. De mi nombre real que se encargue el pobre mortal que porta esta máscara, ni viejo, ni joven, ni tampoco en el punto justo de nada. Gusto de la música, del vino tinto con especias, fumo, mucho, como si el mañana no existiera, y riego esta vida miserable con tragos grandes de café con canela, ron y jengibre. Escribo, lo intento, y trato de aprender lo que pueda. No tengo la menor idea de donde estaré mañana, y hay ocasiones en las que ni me interesa. Me conformo con despertar, y no acabar con la historia. Leo mas de lo que me conviene y nada de lo que debería, y estoy vivo, aunque a veces me pese.



Empezaremos suave, yo y todos los que yo he sido, sin afanarse con nada, sin olvidarme de todo. (Me gusta la incoherencia, la contradicción) Y veremos a donde nos llevan estos pasos...




Saludos!!!





Texto publicado a modo de presentación en conjunto a www.mundopoesia.com