Bitter Bastards
How do we sleep while our beds are burning
Midnigth Oil
Tantas historias incontables,
rescatadas de la ceniza y
la brisa por nuestras manos culpables.
Tantas presencias,
amigos, tantos hermanos que sepultó el olvido.
Tantas lágrimas, a
diestra y siniestra, en tumbas olvidadas por mis dedos,
tantas promesas rotas, caminatas en las noches de invierno.
Como es que dormimos,
cretinos y amargos,
salados y huecos como el
filo del colmillo, como hienas, merodeando los caminos de los simples, los
alegres,
los que ríen y tienen
motivos.
¿Pero cómo podemos
bailar, si nuestras camas arden?
como podemos soñar,
empantanados en el miasma de la nostalgia,
atascados por la
facilidad del pasado y el miedo a un
futuro solitario?
dime, poeta, como se
repara un alma, perdida entre nubes de tabaco y decadencia,
como se recupera un
tiempo que nos estalla en las manos,
dejando un rastro
adolorido en la carne de los que una vez fuimos, volamos,
y hoy cavamos nuestras
tumbas con empeño?
Mas, a quien le importa?
Persistimos, porque es
ese nuestro destino,
enamorados del dolor,
rodamos a un abismo cada vez más ancho y libre,
donde de una lagrima se
salte a una risa,
por inoportuna que sea,
entre cuentas, deberes,
entre copas rotas y cigarrillos vaciados,
con cierto ritmo, sonido,
desesperado, continuo,
que nos eleva al sitial desde el que regimos solitarios
el dominio de nuestra
piel carcomida.
Quien reconoce, después
de todo la imagen en el espejo?
los hay que ríen, bien
por ellos,
nosotros, los amargos,
los que tuvimos un nombre
enterrado bajo el peso inamovible del tiempo,
nosotros, los bastardos,
los poetas sin futuro,
los que fracasamos a
gritos y escondemos lo que nos resta de alma,
yendo por ahí, con el
corazón en la mano...
Nosotros seguimos vivos!
Aunque nos pese!
Saludando con una sonrisa
torcida un amanecer lleno de mentiras,
que ilumina sin cesar
esta muchedumbre de muertos en vida,
nosotros cantamos,
a esta legión de torpes
ovejas, inocentes, perdurables,
historias que hablan de
fuego y reflejos rotos,
de sangre rodando por la
frente de los que se han rendido,
de maravilla, de terror y
hastío,
nosotros los amargos
gritamos,
mientras nos quede
aliento, amparados por la mano amable del padre de los fallidos,
!Que este mundo es solo
un sueño¡
!Y que mientras reímos,
lloramos¡
Sariel Rofocale