martes, 25 de abril de 2017

Cayendo




I
Estoy harto de esperar...
prefiero seguir buscando, y no explicarle nada a nadie.
Debo aprender a caminar, de nuevo,
por las oscuras soledades que son "Yo mismo".
¿Para que molestarse?
Las caricias que me correspondían, he sabido desperdiciarlas a conciencia,
la cuota de besos que me toco en la vida,
se fue por el sumidero de  mis días... Y, aunque me duela,
me cuesta seguir fingiendo.

II
La cosa que tiene el amor es que te embota el filo,
te desacostumbra a la pelea,
las navajas se te pierden, ni tan siquiera trucos de comerciante barato deja.
Lo que queda al fondo del vaso es asco,
un enorme desprecio, despedidas repetidas hasta en la inconsciencia.
Aversión fatal al reflejo (¿Cómo puedo ser yo ese mamarracho?)
ganas enormes de fumar hasta la extinción, de ahogarte,
de saltar a la libertad por la vía del tren expreso.

III
Tenemos, in fondo cuore,
ese espeso y amargo odio, esta ceniza,
esta sobriedad que nos aterra,
esta beodez imaginaria.
Y mientras aprendemos (Nosotros, los olvidados, los que escribimos...)
a sospechar de nuevo del cosmos,
a erigir las barreras tras las que curarnos,
tememos... Por que un día el tiempo no alcanzará,
una noche nuestro sol rojo no amanecerá consuelo,
habrá llegado un fin innoble,
y no habrá espacio en la tinta para arrepentirnos.
Ni creo que nos importe.

Sariel Rofocale


 Imagen (derechos reservados)
https://www.pinterest.com/pin/97601516897727241/

viernes, 14 de abril de 2017

Batiburrillos y disonancias


Joder, que ansiedad…
Momma skull tales.
De mi desencuentro se alimentan
A brazos llenos,
La mirada azul de ciertos fantasmas.
Si a este camino le sobran prisas,
Le faltan piedras que pavimenten el abismo
Bien sujeto, de la llamada del escombro,
Que restan de los tranvías que han muerto.

Se agarrotan los dedos cobardes de uno
Que sueña en las nubes,
Con el rotundo espejismo de un sueño
Y uno que otro trueno desperdigado.
Lo siento, querida,
Con lugares comunes se perfuma el cementerio;
Si a estas manos sin tiempo,
Todavía le restan rimas impropias,
No habrá  caricias que me rescaten,
Por que si,
De las recetas profundas en las que florece el fracaso,
Que mancha y desmancha la torcedura que tengo por risa.

Este acorde, es una mentira que mantiene
Calientes,
Las apuestas en contra que jugué con la tormenta;
Y para su pesar y mi derrota,
Vendrá la lluvia sin disculparse,
Y usará sus gotas para diluirme el alma…


Sariel Rofocale