Dulces y oscuros los sueños de
ciudad soledad;
Que vienen en tropel a tratar de
vencer mi espíritu
Agarrotado por el temor al
recuerdo,
He de confesar… Que algo me aterra
la perspectiva del mañana,
Pero de momento sigo vivo,
Mis canciones renquean,
Pero no se han dado por vencidas,
Sigo trasegando este camino de
fracasos y veneno;
Con la cara retorcida en una mueca
que quizá, algún día, pudo ser una sonrisa.
¡Estoy aquí!
¡De pie sigo!
Que le den a la muerte y a sus
malas huestes;
Por duras y frías que sean las
piedras que he de romper con la cabeza,
Mis historias no han callado
todavía,
Taistëlache,
¡Los caídos nos saludan!
Sariel Rofocale

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